Ir al contenido principal

Igualdad en las Administraciones Públicas: ¿Qué puedo hacer yo?

Como funcionaria al servicio de la Administración General del Estado tengo la obligación de estar al servicio de los cuidadanos y ciudadanas (o mejor dicho, de la ciudadanía). A lo largo de este curso, me he ido dando cuenta de los pocos conocimientos que tenía sobre igualdad de género y sobre las desigualdades existentes en diferentes ámbitos. Esto me ha hecho pensar que puede haber muchas más personas que estén en mi misma situación, lo que en realidad es preocupante, sobre todo dentro de la Administración, pues como bien decíais somos el espejo en el que se mira el resto de la sociedad.

Creo firmemente que lo primero que hay que hacer es informar y formar al mayor número de personas en este campo. Debo felicitar aquí al Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP), por haber organizado este curso dinamizado sobre igualdad de género. No sólo les felicito por los contenidos, sino también por la forma en la que se está presentando el curso y por el elevado número de personas funcionarias que lo estamos realizando (creo recordar que éramos más de 1000). Esta nueva forma de impartir los cursos de formación ha tenido un impacto sin precedentes, formando "en masa" a tal cantidad de gente, que es posible que se genere un cambio de pensamiento y de formas de actuación en muchos lugares de la Administración Pública. En este punto, no es tanto lo que pueda hacer yo como funcionaria, sino animar a los compañeros y compañeras del INAP a que continúen ofreciendo periódicamente este curso a lo largo del tiempo, para que poco a poco todos nos vayamos concienciando de ello.

Una vez informados y formados, llega el momento de actuar. En mi organismo, entre otras cosas, se imparten cursos de formación y se genera documentación relacionada con la prevención de riesgos laborales. Por tanto, mi granito de arena puede ser en estos dos campos: teniendo en cuenta la perspectiva de género (poniéndome las gafas violetas) a la hora de impartir un curso y a la hora de generar documentos para el público en general. Lo primero a cambiar es lo que han comentado ya muchos compañeros en sus reflexiones: el lenguaje. Poner en práctica el lenguaje inclusivo y no sexista será sin duda un pequeño avance contra las desigualdades que todavía existen. Y otra de las cosas a intentar cambiar son los roles de género que muy habitualmente hay en diferentes profesiones, poniendo ejemplos que visiblicen a la mujer y sirvan de ideal para futuras trabajadoras.

Sé que hay mucho avanzado en este tema, pero que también queda mucho por hacer. Así que desde aquí, animo a cualquier persona a que investigue sobre igualdad de género, pero de verdad. No con la jerga de la calle, sino con buen material, de fuentes fiables y con datos verídicos. Sólo así se puede entender y avanzar lo que significa en realidad la igualdad de género. Eso, e implicando a los hombres, que muchas veces parecen olvidados cuando se habla de soluciones a esta desigualdad.

Comentarios